Juntos frente a la crisis,
defendamos el empleo, el poder adquisitivo
y los servicios públicos
La provincia de Alicante terminó febrero con 169.349
personas en paro, la cifra más alta de la serie histórica
del paro registrado en la provincia. En un año el
paro ha crecido un 62,5%, con la incorporación de
65.115 nuevos parados, mientras la afiliación a la
Seguridad Social contabiliza 73.390 bajas netas en
un año. En febrero se registraron 27.923 contratos,
un 33,5% menos que hace un año. Sólo el 14,4% de
los 56.719 contratos de los dos primeros meses de
este año son indefinidos. El ritmo de destrucción de
empleo prácticamente duplica a la tasa media estatal…
Pues bien, en este desolador panorama social
y laboral, el 3 de marzo COEPA reacciona ante
el aluvión de datos con una noticia en la que, bajo el
título “La subida del desempleo urge una reforma
profunda del mercado laboral”, pide medidas “más
efectivas” que contribuyan a evitar la disolución de
sociedades mercantiles y a frenar la caída de la ocupación.
¿Qué medidas son esas? La primera, perentoria
según la patronal, desarrollar una negociación
colectiva en la que la productividad sea un factor
fundamental. La segunda, afrontar sin demora la reforma
del mercado de trabajo “en profundidad” y reducir
los impuestos a los empresarios.
Todos sabemos que aquí la crisis es peor
porque el modelo económico valenciano de crecimiento,
basado en el boom de la construcción, ha
fracasado, arrastrando a empresas auxiliares, actividades
vinculadas y otros sectores como el comercio
la industria y los servicios. Porque en la industria
predomina la de bienes de consumo, muy vinculados
a las fluctuaciones de la demanda. Porque el gran
peso de pymes, micropymes y autónomos, nos hace
muy vulnerables a la crisis.
Sin embargo, en abril del año pasado COEPA
defendía la construcción de 33 nuevos campos de
golf, pese a la crisis del ladrillo. Que en octubre de
2008, el director general de la CAM pedía una amnistía
fiscal para el dinero negro (unos 82.000 millones,
según la AEAT).
Todos sabemos que las políticas de austeridad
del gasto público y de reducción de impuestos a
las empresas, no son la solución. Que la reducción
de los salarios contribuye a empeorar la situación
económica en lugar de aliviarla, pues la reducción
de la masa salarial se traduce en una caída del consumo
que provoca la disminución de la demanda.
Para estimular la economía (y disminuir el
paro) hay que incrementar la demanda a base de
aumentar el gasto público de manera muy notable,
pero no sólo en obras públicas, sino también en servicios
públicos como la sanidad, la atención domiciliaria,
las escuelas infantiles, la educación y la vivienda
social, entre otros.
La CGT denuncia la interesada y carroñera
política de COEPA y los gobiernos autonómico y central,
corresponsables de la actual situación de crisis
con su apuesta por el ladrillo, y llama a los trabajadores
y las clases populares a oponerse a “soluciones”
que los conviertan en únicos paganos de una
crisis que no han provocado, mientras que los responsables
de la misma, los ricos y los bancos, los
especuladores, en lugar de estar encausados, gozan
de ventajas fiscales para las rentas de su capital y
de sus empresas. La crisis, que la paguen los ricos
y los bancos.
Por la defensa del empleo, el poder
adquisitivo y los servicios públicos
Contra la precariedad laboral
Basta de ERES y despidos salvajes
Por la mejora de los salarios y las
prestaciones sociales
Por una renta básica digna
Por una moratoria en las hipotecas
Por un Fondo público y social frente a
la crisis
Por los derechos sociales
y el reparto de la riqueza
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